El misterio de las caracolas

Nunca me paré a pensar sobre las caracolas. En algún momento de mi vida, alguien me diría toma, póntela en la oreja . ¿A que se escucha el mar? “Sí…” Decía yo, siempre tan complaciente, a la vez que pensaba “¿el mar debe sonar a nada o a viento?”.

A mi el mar me daba miedo… me da miedo… siempre lo imaginaba revuelto, con olas furiosas rompiendo contra las rocas… pero las caracolas, son muy bonitas, muy retorcidas, fractales y muy graciosas. Pero no puedo olvidar de que son, en realidad, el testimonio de un animal muerto… De pequeña pensaba que esos bichitos babosos, que en mi imaginación no eran más que hadas chiquitinas que tenían su casa montada dentro, con salón comedor y todo, abandonaban esas casas y buscaban algo más grande. Nada más lejos de la realidad. Pero yo ¿Que sabía? Era tan ingenua de pequeña, viviendo en mi pequeño mundo de nubes de golosina… Tan ingenua que una vez destrocé una caracola que tenía mi madre de adorno para ver las dependencias que había abandonado el hada… destrocé la caracola al romperla claro, y no vi nada… que decepción, eso no cabía en mi mundo imaginativo.

Aún así seguían siendo un misterio para mí, porque también me dijeron que era un amuleto de la suerte. Las caracolas atraen la suerte y me dieron otra “que bien” decía yo mientras la ponía en la palma de mi mano como si fuese una piedra preciosa. “Esto me dará suerte” decía yo, sin que supiera muy bien que significa tener suerte, en aquel tiempo claro… ahora si creyera realmente que dan suerte las pobrecitas caracolas, tendría un vivero de caracolas en casa… pero me parece que son solo animales… con unas conchas preciosas eso sí.

No sé que fue de mi caracola de la suerte.

Pero hoy me he acordado de ella, porque en realidad, he descubierto con la edad que, a pesar de saber que no tienen el sonido del mar dentro, que no son tampoco la casa de las hadas y que muy a mi pesar no dan suerte. Tienen un secreto, un misterio. Y que además pasa desapercibido por su evidente presencia… Se trata de la forma de espiral, que no es más que un punto que se va alejando progresivamente del centro a la vez que gira alrededor de él y que se repite en nuestro mundo físico una y otra vez… ahora bien, ¿Se repite también en el psíquico? ¿y en el social?¿y en el espiritual?…

Yo creo que sí, en este caso el misterio estaría revelado:

¿Acaso no te sucede que tienes que enfrentarte una y otra vez al mismo tipo de situaciones? ¿O te encuentras siempre al mismo tipo personas? La forma de la caracola, intenta darte una lección acerca de este fenómeno:

La forma de espiral nos indica que nuestra mente tiende a dar vueltas a una idea (situación, pensamiento, proceso mental, espiritual, social…) una y otra vez, pero en niveles diferentes, según te acerques o te alejes. Esto es algo que nos sucede a los humanos de manera natural, al igual que las caracolas nacen y desarrollan sus conchas. ¿Y que? Que esta situación a veces puede llegar a enojarnos o enloquecernos, ahora entra en juego tu libre albedrío… Lo que debes hacer es salir de la espiral y verla girar desde fuera, y entonces, con paciencia, encontraras las solución a tu problema, pregunta, etc.

  1. […] Tuve la ocasión de asistir a una charla acerca de los mantra básicos del budismo, y sin dudarlo lo puse en práctica desde el mismo día. Uno de ellos ya lo comenté en uno de mis post, y es el valiosísimo OM MANI PADME HUM, que como dije me calma la mente en estados alterados y hace que me aleje de la espiral de problemas, hasta que los comprendo y estos desaparecen (como en el misterio de las caracolas). […]

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  2. Reblogueó esto en Gina Gina.

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  3. Me ha encantado tu cuento sobre las caracolas, es muy tierno, tal como lo cuentas he podido recordar cómo a mí también me decían q se escuchaba el mar..,y a la vez has hecho una reflexión muy pragmática de cara a la vida. No volveré a ver las caracolas q guardo en casa de la misma manera! …

    Un abrazo 🙂

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    1. Hola! yo también tengo varias caracolas en casa! Me alegro que te haya gustado el post y gracias por comentar. Un abrazo y que pases un buen día!!

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  4. Siempre me ha gustado pensar que en las caracolas se oye la voz del mar.

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    1. Sí, la verdad es que es casi inevitable acercarla al oído cuando ves una, sobretodo si es de las grandes. Un Saludo!

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