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La vida fluye

La vida va fluyendo a través de mí. Y yo, como simple mortal, no sé ni ordenar mis propios pensamientos.

Llevo feliz algún tiempo, pero no sé muy bien porqué.

Hubo como “disparo de salida”, y fue cuando me dí cuenta que el cambio está en mi mano. Esto lo saqué en claro cuando una tarde tediosa, me vinieron a visitar los “fantasmas de tiempos pasados”. Todo era insatisfacción, reproches hacia mí y hacia todo lo que rodea. Sintiéndome ínfima, logré saber que con un simple “click mental” podía estar pensando en otra cosa, y no en aquello malo que ocurrió, ni aquella otra cosa que me salió mal, ni aquella culpabilidad latente de que alguien no me haya apreciado en algún momento de mi vida. Lo único que me sustentó para tener la fuerza de dejar de pensar fue que en el fondo nunca quise hacer el mal a nadie, y no interpuse mi beneficio al de otros. Así que no perjudiqué gravemente a nadie ni a nada de lo que más me atormentaba.

Sin embargo, y como contrapartida. Empezaron a emerger en mi mente, situaciones en las que sí perjudiqué a alguien o que con la que no me comporté correctamente o aquellas personas que no traté con el respeto que se merecían, porque, tal vez, yo creía ser superior a ellas. En estos hechos, o situaciones no pensaba nunca. Y generalmente, nunca me atormentaban, hasta ahora… Ahora sé que en esas situaciones fui yo la que falló, y no en las otras llenas de insatisfacción y desdicha provenientes de las descalificaciones de otros.

Es decir, era “inocente” de lo que más me había atormentado durante mucho tiempo. Y era “culpable” de unas cuantas cosas que apenas recordaba con claridad y que ahora, años después, voy recordando poco a poco y que antes apenas había dado importancia.

¡Menudo descubrimiento para mi!

Debo resolver esos temas en mi interior, porque siento que el Karma es real, y lo malo vuelve hacia tí… Os animo a hacer lo mismo.

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6 thoughts on “La vida fluye Deja un comentario

  1. Hace tiempo una buena amiga, sabiamente, me dijo… “Ningún mártir muere santo”. Redimir nuestras malas acciones, en conciencia, no sólo nos libera sino que además nos apremia una lección. Pero jamás podrá rehacerse lo hecho, sino sembrar semillitas de buenas acciones, una vez perdonados nuestros fallos, con nosotros mismos claro…

    ¡Me ha encantado tu entrada, Gina! La verdad, me has hecho pensar en varias cosas pendientes… Gracias 🙂

    Le gusta a 1 persona

    • Hola, gracias por comentar, me alegro mucho de que te guste mi blog, la verdad es que una siempre necesita un poco de ánimo para seguir adelante:) En breve me pasaré por el tuyo, no lo dudes. Un abrazo

      Me gusta

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