La rosa y el topo

Un pequeño relato que nos muestra una fabulosa interpretación antigua de la existencia.

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Había un precioso rosal, en el que una rosa se mostraba majestuosa en lo más alto. Pasaba el tiempo observando su maravilloso y equilibrado entorno.

Ese tiempo tranquilidad, lo disfrutaba bajo la Luna y bañándose de rocío antes de que naciera el Sol.

Pero un día algo cambio, su mundo se volvió inestable y sabía que desaparecería si no hacía algo pronto. Fue como despertar de un sueño celestial.

Desesperaba veía de lejos un perfecto vergel germinando, pero incapaz de moverse casi se había dado por vencida cuando oyó rugir el suelo bajo ella.

Se trata de un topo que excavaba sin descanso sus túneles, ajeno al peligro inminente que les rodeaba a ambos. Sin pararse a pensar, este animal iba de un lago a otro diseñando sus túneles grandes, anchos o estrechos. Su ansía era llegar a todas partes.

La rosa lo llevaba observando ya un rato cuando este se paró junto a ella a descansar.

– ¿Hacia donde llegan tus túneles? – Dijo la rosa interesada.

– A todos los sitios y a ninguno en particular –

– ¿Y allí has llegado ya? – Dijo refiriéndose al magnifico bosque que había divisado.

– Si, puedo llegar hasta allí–

–Me puedes llevar–

–Claro–

La rosa fue rápida y se dejó caer sobre su lomo. Clavando sus espinas en el topo. Al topo le dolió pero se olvidó casi inmediatamente que llevaba a la rosa encima, era su naturaleza y continuó su labor.

Sin embargo, algo había cambiado. La rosa había calculado como llegar al lugar donde ambos quedarían a salvo de la destrucción y con las espinas que tenía clavadas dirigía los movimientos del topo hasta conseguir su objetivo. Y ambos, consiguieron vivir en un perfecto ecosistema adecuado para ellos gracias a la colaboración.

 

Ciertas creencias antiguas proponen que del mismo modo que el topo, lo físico, la materia es ciega y no puede avanzar hacia su destino. Porque es inconsciente y en perpetuo movimiento.

En cambio el espíritu es “cojo” porque se mueve torpemente en el mundo material y a pesar de saber donde quiere ir y ver por donde va, no puede ni moverse.

La solución reside pues en la colaboración: El espíritu cojo se sube en las espaldas de la materia y guí­a sus pasos hacia el destino deseado.

  1. SÉ HACIA DONDE QUIERES LLEGAR, PERO ESE ROSAL CON UNA SOLA ROSA ES POR QUE ESTÁ MAL PODADO.

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    1. Lina_Nefelibata 7 Feb 2017 en 10:22

      No entré en tanto detalle, pero muy bien no lo estaba pasando :))

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