Como ser un/a Nefelibata – Parte 1

Fue horrible, me sentía la persona más inútil de mundo. No era solo el hecho de que desde el principio parecía que no les gustaba mi trabajo, si no que al entrar a la sala me miraron de arriba abajo y un segundo después ya  tuve la sensación de que  habían tomado una decisión. Y todo esto, sin llegar a sentarme.

Me dejaron claro que no habían leído mi borrador, y que solo formaba parte de una lista de nuevos escritores a los que habían dado “la oportunidad” de “llegar hasta allí” pero que todo era mera formalidad.

Se trataba de dos hombres, o intentos fallidos de serlo. El cincuentón trataba de dárselas de moderno, con vaqueros y camisa con el cuello desabrochado, sin embargo con esa calva prominente y esa barba descuidada combinada con unas gafas verde fosforito, no hacía más que hacer que pareciese más ridículo todavía.

El otro era un hombre joven, iba de la misma guisa aunque en su caso, parecía salido del instituto y  daba la impresión de no ser otra cosa que su mancebo, riéndole todas las gracias y susurrándole cosas al oído.

— Venga, véndete — dijo el viejo,  el otro se giró hacia mí y cuando me encontró dio como un respingo y volvió a girar la cabeza al otro lado haciendo una mueca.

Antes de empezar lo que parecía un “casting televisivo” crucé unas palabras con ellos solo para descubrir que lo que esperaban es que les vendiera la idea del tema central y querían que se lo vendiera cual agente inmobiliario mostrando un piso.

“¿Cómo podían valorar una obra solo por el tema?” Me pregunté y aunque no lo expresé con palabras, mi cara debió hacer el trabajo.

No habían leído nada, no sabían si estaba bien escrita o no, o si el tema estaba bien tratado, solo importaba, al parecer, que el tema estuviera de moda, mi look personal y mi desparpajo al intentar venderlo.

— A ver – El tipo gafapasta fosforito miró  un folio que tenía frente a él  para comprobar mi nombre —¡Lina! a fin de cuentas vamos a vender un producto con una marca, y la marca eres tu… y te estamos dando la oportunidad, venga ¡Véndete!. – Yo debía parecer un cordero a punto de ser degollado, además se me hizo una bola en la garganta y no dejaba de trabarme.

Yo me expreso muy bien de mí para dentro, pero para fuera con alguien que acabo de conocer es otra historia, más aún cuando me pareció descubrir gestos de mofa en ambos interlocutores. Entonces me quedé totalmente en blanco y comprendí que todo mi esfuerzo era inútil.

Continúa leyendo en:

COMO SER UN/A NEFELIBATA – PRIMERA PARTE

Aquí la primera parte de un relato que espero que os guste. Los comentarios y opiniones, serán bienvenidos.

 

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